miércoles, 8 de abril de 2015

Semana Santa

Los fariseos o judíos representan al Sanedrín que apresó y dio muerte a Jesús. Son hombres Mayos que hacen una “manda” para recibir un milagro o un favor de la divinidad.
Para ello realizan el sacrificio durante la Cuaresma. Recorren toda la región durante estos cuarenta días portando su máscara realizada con cuero de cabra y madera (con rasgos de españoles). Se cubren con cobijas y mantos blancos. En las piernas se envuelven tiras de “ténabaris” que son capullos de mariposa que al caminar o bailar hacen ruido. Calzan huaraches y portan también armas de madera y tambores. Se pintan las manos de rojo para representar la sangre de Cristo.

 Así, con toda esta indumentaria, van de casa en casa, de pueblo en pueblo, simulando a los fariseos, bailando por dinero que reúnen para organizar las fiestas. No hablan, se comunican a señas. No se quitan la máscara frente a extraños (esto último he notado que se está perdiendo y es común ver a los fariseos quitarse la máscara y hablar entre ellos). Este año me encontré al menos a 10 fariseos en el Júpare vestidos de mujer. Me contaron que el Jueves Santo roban ropa de los tendederos del pueblo y la usan porque les es permitido parodiar la vida social y sexual de la comunidad. La foto es el Viernes Santo, mientras recorren el pueblo tumbando cruces. Rompiendo la Oscuridad.

El instituto Nacional de Antropología e Historia a través del Centro INAH y Museo de Sonora invitan a la apertura de la exposición fotográfica “Rompiendo la oscuridad; un acercamiento a la cultura regional, expresada a través de uno de los grupos indígenas del sur del Estado, los mayos. El Júpare durante la cuaresma de mayo; es resultado fotográfico del trabajo del investigador José Luis Moctezuma Zamarrón.

El caso del El Júpare es muy ilustrativo de este ceremonial pues posee la mayor cantidad de fariseos de toda la región, que oscila en los últimos años en alrededor de 500 enmascarados y sus autoridades. Su papel se caracteriza por personificar la maldad, ya que son ellos los encargados de perseguir, apresar y matar a Cristo, representado en parte del ceremonial por las imágenes de los Cristos pequeño y grande, custodiados la mayoría del tiempo dentro de la iglesia, además de el Viejito, personaje que aparece el domingo de Ramos y que concluye su actividad el jueves Santo, después de la llamada corrida del Viejito, realizada junto con los fariseos alrededor del camino del conti.

 Además, son los encargados de cuidar el orden durante los contis y convertirse en seres aberrantes, al romper las reglas del orden establecido a través de sus bromas y juegos, algunos muy irreverentes como actuar como maestros rezanderos, bailar como pascolas y venado, así como vestirse de mujer el Viernes Santo, además de hacer, a través de pantomimas, alusiones sexuales mientras llevan puesta la máscara, debido a que tienen la obligación de no emitir sonidos guturales al andar enmascarados. Otros grupos rituales son: Los mandones o autoridades de los fariseos, quienes dirigen todos los rituales, entre los que destacan los Pilatos, el o los flauteros y el tampaleo o tamborero; las Verónicas, mujeres jóvenes encargadas de cuidar las imágenes de Cristo y al Viejito; las Magdalenas, adolescentes que acompañan las imágenes femeninas. Las tres Marías (bahi Mariam), niñas que por su inocencia se encargan de atajar y purificar a los fariseos, lanzándoles pétalos de flores durante varios tiempos del ceremonial. Los tres Josés (bahi Reyesim), encargados de vencer a los fariseos; los fiesteros, ataviados con sus insignias y bastones de mando, que colocan y cuidan las 13 cruces del Vía crucis o camino del conti, lanzando golpes a los fariseos con sus varas, cuando se acercan a las cruces o a la entrada de la iglesia; los maestros rezanderos y en ocasiones sus cantoras, encargados de rezar los rosarios, cantar las letanías, bautizar a los promeseros y conducir varias etapas del ceremonial, sobre todo en la iglesia y durante los contis. A ellos los acompañan las autoridades de la iglesia y los pascolas y venado, contratados por los fiesteros para que la ceremonia tenga el carácter de fiesta.

Después de la captura del Viejito, el domingo de Ramos, el ceremonial entra en su fase culminante a partir del miércoles de Tinieblas, siguiendo el jueves y viernes Santos con una intensa actividad, para comenzar su culminación a partir del sábado de Gloria, con los pascolas encargados de hacerlo, corriendo tres veces entre la cruz mayor y las cortinas colocadas dentro de la iglesia, que hacen las veces de la entrada a la Gloria. El domingo concluye la cuaresma con el encuentro de Cristo resucitado y la Virgen, mientras el colorido y la alegría dan paso al orden establecido al interior de la comunidad que se autonombra yoreme (yoremem en plural)